Muchos de nuestros alumnos que preparan un examen de inglés tienen la duda de cómo tienen que organizarse para estudiar. Te damos algunas claves prácticas.

Tener interés

La primera condición para aprobar un examen de inglés y también para cualquier otro objetivo que te marques en la vida es el interés. Si no tienes mucho interés en el inglés, o apruebas raspando o suspendes. Por el contrario, si tienes un interés real en el inglés, buscarás toda la información necesaria y te aplicarás de tal modo que seguro que consigues mucho más que un aprobado.

Y cuando decimos “interés real en el inglés” no es “interés en aprobar un examen”. Tener interés en el inglés es mucho más que tener interés en aprobar un examen; es tener un objetivo de vida.

¿Qué pasa si no tienes interés real en el inglés? No te preocupes, se puede crear. Para crearlo tienes que buscar una relación directa entre el inglés y la satisfacción de una de tus necesidades. Por ejemplo, conoces a una persona angloparlante con la que te interesa comunicarte o te ofrecen un trabajo que requiere inglés.

Planifica tu tiempo

Averigua cuáles son los temas que te resultan más difíciles del examen: comprensión oral, gramática, redacción, lectura, hablar, y dedícales más tiempo, pero siempre en función de lo que se te pida en el examen.

Por otro lado, uno de los errores más frecuentes que llevan al suspenso es no dejarse suficiente tiempo para prepararlo. Este error suele estar directamente relacionado con el “interés” y funciona del siguiente modo. El alumno que suspenderá piensa:”Dejaré el examen de inglés para último momento porque es un aburrimiento”. Unos días antes se da cuenta que no le da tiempo para prepararlo y empieza a buscar atajos a la desesperada. También es posible que no hayas tenido tiempo de preparar el examen por muchas otras razones. Recuerda que un idioma se tiene que asimilar lentamente.
Planifica cuánto de vas a dedicar cada día al inglés y a qué partes.

Revisa los exámenes anteriores

A veces pasa que puedes saber mucho inglés y, sin embargo, suspendes el examen en cuestión. ¿Por qué? Porque no sabes en qué debes centrar tu atención. El mejor método es hacerte con los exámenes de convocatorias anteriores.

Los exámenes anteriores sobre la misma materia o una materia similar te ayudan a averiguar qué es importante y qué no lo es; qué tipo de preguntas te harán y cómo debes contestarlas. En definitiva, los exámenes anteriores son un elemento imprescindible para aprobar. Así que averigua dónde encontrar exámenes anteriores o pídeselo a tu preparador del examen.

Practica, practica y practica

Se aprende practicando, experimentando, probando, haciendo ejercicios y equivocándose. Si no entiendes algo, pregunta. Nunca te quedes esperando la respuesta. Búscala tú mismo.

Aprende a reconocer cuándo estás preparado

En los exámenes en los qué tú puedes decidir cuándo examinarte, puedes optar por examinarte una primera vez para ver de qué va el tema, pero si no quieres tirar el dinero, ten cuidado: no te tires a la piscina antes de tiempo.

No te presentes si crees que no estás preparado. Sigue no obstante, estudiando, poco a poco, hasta que realmente estés convencido de que tienes probabilidades de pasar el examen.

Si fracasas, vuelve a intentarlo. Si no lo intentas, entonces, sí que no habrá éxito. Si estudias las biografías de personas que han tenido éxito en la vida, negocios, trabajo, comprobarás que en casi todos los casos, ha habido antes muchos fracasos. Lo que les ha hecho finalmente tener éxito ha sido, sin lugar a duda, su insistencia.

 

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